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La crisis climática implica

el colapso de la civilización humana

y el sufrimiento, muerte y posible extinción

de casi toda forma de vida en el planeta.

Nuestra oportunidad para reaccionar

se está cerrando.

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© Climate Visuals Countdown / Moniruzzaman Sazal

ESTAMOS EN SERIOS PROBLEMAS

La vida de cada ser humano —incluyendo tus hermanås, hijås, nietås— está en juego. Así de simple. Ya es un hecho que el clima está calentándose, afectando el bienestar de las próximas generaciones. La pregunta es, ¿cuánto dejaremos que el clima se caliente y cambie?

 

La comunidad científica ya está completamente de acuerdo que ésta es una crisis causada por el ser humano, especialmente por su excesivo uso de combustibles fósiles y la sobre-explotación de recursos para generar energía y soportar estilos de vida de consumismo y crecimiento “infinito”. Estas actividades emiten gases de efecto invernadero (GEI) que dejan entrar el calor del sol a la atmósfera pero no lo dejan escapar de vuelta al espacio. Este efecto, conocido como efecto invernadero, normalmente permita la vida en la Tierra porque acumula suficiente calor para la misma. Pero si este balance se sale de control, la atmósfera se calienta demasiado, quizá tanto que el planeta Tierra ya no sea habitable.

 

La ciencia también coincide que cualquier aumento en la temperatura promedio del planeta por encima de los 1.5 ºC en relación a las temperaturas promedio pre-industriales (es decir, antes de 1875) tendrá efectos devastadores en los ecosistemas, dando lugar a la extinción masiva de especies, incluyendo aquellas que son parte de nuestros sistemas alimenticios. Además, se espera un aumento de eventos climáticos extremos (sequías, inundaciones, tormentas, huracanes, olas de calor, etc.) que resultarán en aún más daños materiales, graves afectaciones a la salud y muerte. La seguridad alimentaria y la salud humana se afectarán significativamente, lo que a su vez podría causar conflictos por escasez de alimentos y agua, así como migración forzada. Al momento, hemos calentado la atmósfera 1.2 ºC por encima de temperaturas pre-industriales, y bajo las condiciones actuales, alcanzaremos los 1.5 ºC a fines de esta década.

 

Por mencionar algunos ejemplos: África oriental está sufriendo una sequía sin precedentes. Hasta 28 millones de personas enfrentan hambre severa. En Kenia, Etiopía y Somalia, más de 13 millones de personas se han visto forzadas a migrar en búsqueda de agua y pasto para su ganado. A esto se suma la peor plaga de langostas en 70 años. Kenia ha sufrido una merma del 70% en su producción alimenticia, por lo que la nación declaró un desastre nacional. Más de tres millones de personas están en condición de hambre aguda en ese país.

 

Los EEUU sufrieron 20 desastres climáticos en 2021, que le costaron la vida a cientos de personas, y causaron daños por encima de USD 1,000 millones cada uno. Miles de incendios forestales, temperaturas heladas en Texas, tornados y tormentas tropicales.

 

Las históricas inundaciones en Europa central segaron la vida de 240 personas y causaron daños por USD 43 mil millones. Inundaciones y tifones en Asia, que costaron unas 300 vidas, USD 24 mil millones en daños y el sufrimiento de millones de personas en Bangladesh y China.

 

Las pérdidas en la fauna y flora son igualmente aterradoras: se estima que tres mil millones de animales murieron en los incendios forestales de 2020, y 17 millones en Brasil. El 10% de todas las secoyas gigantes del mundo se perdieron en un solo incendio forestal, en EEUU. Hasta mil millones de animales marinos murieron en Canadá por una ola de calor sin precedentes en 2021. La selva amazónica está al borde del colapso, expertos temen que el pulmón del planeta podría estar a un paso de convertirse en sabana.

 

Por si eso no fuera suficiente, debido al cambio climático, la producción agrícola ya está sufriendo grandes pérdidas. El IPCC está alertando que el empobrecimiento de los suelos, el declive de los insectos polinizadores, el aumento de plagas y la caída de biomasa marina están debilitando nuestra capacidad de producir alimentos. Con temperaturas más altas, alteraciones del ciclo de agua y predicciones de pérdidas de rendimiento de entre el 10% al 25% por ciento por cada grado de aumento de la temperatura global, la agricultura será cada vez más difícil.

 

Las migraciones humanas a causa del cambio climático ya son una realidad y el informe del Grupo II ha estimado que hasta 700 millones de personas podrían ser desplazadas debido a sequías y hambrunas únicamente en África para el año 2030. Inevitablemente, esto aumentaría la probabilidad de conflictos bélicos.

 

Los eventos recientes han dejado en evidencia que muchos impactos ya son irreversibles y en muchos casos no queda otro remedio que adaptarse. Los impactos serán cada vez peores, cada décima de grado de calentamiento empeorará la catástrofe. Descarbonizar nuestras economías es imprescindible para evitar las peores predicciones. Sin medidas urgentes, nos enfrentaremos a un probable colapso de la civilización a nivel global. 

El calentamiento producido por los gases de efecto invernadero es acumulativo. Si seguimos emitiendo más gases de efecto invernadero (con nuestras plantas de energía térmica, vehículos, construcciones, agricultura industrial, ganadería, deforestación, quemas, etc.), alcanzaremos los 2 ºC de calentamiento global entre los años 2040-2050.

 

Debemos detenernos YA —¡YA ES YA!— y transformar nuestra sociedad profundamente si queremos que nuestras hermanås, hijås, nietås y demás descendientes tengan oportunidades reales de sobrevivir.